Postincunables

Algunos estudiosos, teniendo en cuenta las técnicas y las relaciones de producción en que se imprimía el libro, extienden el periodo incunable hasta 1530; otros, simplemente utilizan el término postincuable. Este fondo está compuesto en su mayoría por obras impresas entre 1500 y 1530, cuenta con algunas obras posteriores, y con otras, que por carecer de información, la fecha de impresión es aproximada. En total son 223 obras en diversos idiomas.

Frontis del Josephi Judei
Frontis del Josephi Judei historici preclara opera, 1513 (RP 123, portada).
Marca del impresor de Jodocus Badius
Marca del impresor de Badius Ascensius, en Sermones plane divini..., 1519 (RP 87, portada).

Dado que su fecha de elaboración es muy cercana a la de los incunables, una comparación permite ver las permanencias y cambios entre unos y otros. Algunos casos puntuales nos muestran esta transición: la obra Monumenta Ordinis Minorum posee 4 hojas de un cuadernillo impresas en vitela. Aparecen con fuerza los frontispicios, en su mayoría son grabados de arcos con diferentes tipos de columnas, acompañados de ángeles y seres mitológicos. Las letras capitales en su totalidad son grabados, la mayoría en madera, las composiciones se complejizan, ya no solo son viñetas y arabescos, sino que aparecen animales, ángeles y seres humanos. La mayoría tienen marcas de impresor, las letras y escudos sencillos dieron paso a imponentes grabados de animales, seres mitológicos y bíblicos, y diferentes objetos. Más obras utilizaron el color rojo en las letras de sus portadas, títulos y subtítulos. Las temáticas continúan siendo muy religiosas: sermones, salmos, biblias, escolástica, defensa de la fe; y empiezan a aparecer con más fuerza las obras de geografía (Johannes de Sacrobosco), filosofía (Aristóteles), retórica (Jorge de Trebisonda y Marco Tulio), elaboración de epístolas (Séneca), matemática (Pedro Ciruelo), medicina (Gilbert el inglés y Juan Serapión), poesía (Apolonio de Rodas) y astronomía (Johannes Stöffler). La mayoría de las obras están escritas en latín, una en griego (Didymus Chalcenterus) y un par en español (Cristóbal de Acuña y Francisco Petrarca). Abundan las inscripciones manuscritas, en su mayoría en latín, un estudio de estas podría establecer las diversas prácticas alrededor de la lectura. En esta misma línea, quedó al descubierto cierta información de las guardas y los pastedown (hojas con las que se arman las tapas de las encuadernaciones usadas para darles dureza y ocultar partes, por lo general los pastedown eran formados con obras que eran consideradas de poca importancia); por ejemplo, hay un calendario hecho por Juan Flamenco, una bula de Urbano VIII, un dibujo de Santa Bárbara y algunas recetas.