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En Riosucio, Caldas, se producen los vinos de Dorancé
Red Nacional de Bibliotecas Públicas
3/11/2017

Un manjar de Dioses hecho con frutas de las tierras caldenses es uno de los productos y saberes locales que se han recuperado a través del proyecto: "Recordando nuestra historia, recuperando el Riosucio de ayer", desarrollado por el programa de Pasantías en Bibliotecas Públicas, de la Biblioteca Nacional de Colombia.

Dorancé ha logrado hacer vinos de plátano, guanábana y guayaba de arazá con sus propias manos y los recursos que sus posibilidades le ofrecen. La Biblioteca Pública Otto Morales Benítez recuperó esta historia.

Dorancé Bañol es un indígena oriundo de Riosucio, Caldas, quien ha trabajado durante toda su vida la tierra, que le ha dado el sustento para él su familia A veces lo que cultiva no es suficiente, así que en la galería tiene un puesto donde vende frutas y verduras los sábados, día de mercado, y entre semana trabaja recogiendo café o cortando caña. Vive en una casa típica de la región caldense en Pueblo Viejo, una vereda de este municipio.

Dorancé, el señor de los vinos, comenta que la edad no es impedimento para cumplir los sueños, "lo único viejo en uno es la cédula". Lleva más de veinte años haciendo vinos. Al comienzo las personas le decían que estaba loco, lo acepta con toda la razón. "Cuando a uno le dicen de repente que pruebe un vino de plátano, la gente dice -no, eso debe saber muy maluco-". Sin embargo, ahora él puede estar orgulloso porque gracias a su imaginación y perseverancia ha logrado hacer vinos de gran variedad de frutas: guanábana, guayaba de arazá, maracuyá, fresa y por supuesto plátano.

Los vinos son de una textura suave porque no tienen adición de alcohol. Es sólo el jugo de la fruta, su dulce natural, y el tiempo que dura enterrado lo que fermenta el vino. Este proceso se hace en frascos de vidrio grandes y un día en el que la posición de la luna favorezca hacer el procedimiento, ya que Dorancé debe pedir un permiso previo a la Madre Tierra y esperar la fase lunar adecuada para hacerlo. "Los frascos se dejan varios meses bajo tierra, hasta que sea tiempo para que su sabor y aroma estén en el punto y sean deliciosos. El resultado es algo que no se encuentra a la vuelta de la esquina, es una bebida de dioses y en realidad no es caro", agrega el Señor de los vinos.

SINDUL_.jpgAl principio probó varias fórmulas. En la Biblioteca Pública Municipal Otto Morales Benítez consultó varios libros donde investigó y aprendió sobre el proceso de los vinos, técnicas de fermentación y otros temas relacionados con este proceso que le permitirían hacer realidad su sueño de producir vinos frutales. Sin embargo, desperdició mucho dinero y frutas, como dice él mismo, "por afanado".

"Fue un trabajo difícil y tuve que someterme a las críticas de las personas, pero ahora cada que vienen piden la pruebita y se llevan dos o tres botellas, porque este vino, pa' cualquier paladar es maravilloso. Yo aproveché el don que Dios me dio para demostrar que era capaz. Yo seguí con perseverancia hasta que lo logré", comenta Dorancé, orgulloso por haber logrado su sueño de hacer vinos con frutas de la región caldense.

Ahora no desperdicia ni siquiera el ripio (residuo más sólido que queda en la parte de debajo de la botella) que produce la fruta, ya que la está utilizando para preparar sabajón. Él, aprovecha cada fruta típica y la convierte en un delicioso vino, un producto que va más allá del guarapo, que a pesar de ser sagrado y típico de la región, no es del agrado de todos.

El invento de Dorancé es un legado para las nuevas generaciones, que le ha demostrado a las personas de su comunidad que con los productos que ofrece la tierra, es posible ir más allá de lo que vemos e imaginamos. La tierra con sus manjares ancestrales nos permite disfrutar de los vinos de un soñador.

Para Dorancé es de gran importancia que su trabajo sea documentado ya que es un saber que no debería perderse, si no por el contrario reconocerse, recuperarse e inmortalizarse. La recuperación de saberes locales, en lo que se centra la "Pasantía en bibliotecas públicas", en aprender de las personas y honrar sus saberes, sus costumbres en desear conocer en persona a cada personaje, en querer probar uno de los vinos de Dorancé.

La Biblioteca Pública de Riosucio recuperó esta historia

Desde el proyecto "Recordando nuestra historia, Recuperando el Riosucio de ayer" ha sido posible encontrar la experiencia de Dorancé y de otros pobladores, para que a través de sus historias se rescaten la memoria y saberes locales. El proyecto busca documentar los conocimientos de los ancestros para dejar una memoria de lo que fue, es y será este municipio de Caldas.

La Biblioteca Pública Otto Morales Benitez ha logrado involucrar a los adultos mayores a través de éste proyecto y de los diferentes programas y servicios que ofrece, para incentivarlos a realizar nuevas actividades, como usuarios frecuentes de la Biblioteca, en espacios como las clases de alfabetización digital o noches literarias, los cuales han servido para reconocer y dignificar al adulto mayor en la comunidad, como personas útiles y totalmente valiosas para el reconocimiento ancestral e histórico de Riosucio.

Esta memoria surge a través de la lectura en la Biblioteca Pública Otto Morales Benítez como ágora, espacio donde se concentra el conocimiento y la investigación para hacer visibles a las personas de Riosucio que hacen fuerte el cerro del Ingrumá, que significa "roca dura", lo que caracteriza a los abuelos riosuseños, con su valentía y fuerza para vivir.

Para Dorancé es de gran importancia que su trabajo sea documentado ya que es un saber que no debería perderse, si no por el contrario, reconocerse, recuperarse e inmortalizarse. La recuperación de saberes locales, en lo que se centra el programa de Pasantías en bibliotecas públicas, desarrollado por el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional de Colombia, permite aprender de las personas y honrar sus saberes, sus costumbres, conocer a cada personaje que hace parte de la historia local, disfrutar de sus conocimientos, y por lo tanto, probar los vinos de Dorancé.

Por Sinduly Alejandra Giraldo Moncada

Pasante de la Biblioteca Publica Municipal Otto Morales Benítez, 2017.

Riosucio, Caldas